SUPER DEPORTIVO RADIO

PIROTECNIA MORTEROS

AcaSalud

La Segunda Seguros

Mutual del Club Unión

Publicidad Rotativa

LAGRIMAS DE ORGULLO

Por Lisandro Valdemarín
Final de la noche. Casi medianoche. Reflectores encendidos mantienen latente una imagen: los jugadores de Unión de San Guillermo en la mitad de la cancha, en el círculo central, en una última arenga y reflexión. Los simpatizantes del equipo sanguillermino esperando de pie la salida del equipo. De fondo resuenan los cánticos con bombos y redoblantes de los eufóricos hinchas de Sportivo Villa Minetti, que luego de un gran partido en condición de local termina de abrochar como visitante su histórico pasaje a la final de la Liguilla de la Liga Ceresina donde enfrentará a Central de Ceres y luego uno jugará la gran final ante CACU.
Fue victoria 1-0. No alcanzó. No pudo ser. Unión generó 8 situaciones claras de gol en los primeros 20 minutos del primer tiempo. No pudo ser. En el partido de ida Villa Minetti generó la misma cantidad y le facturó 3. Unión erró demasiado. Hasta un penal en esos 20 electrizantes que tuvo. En el segundo tiempo buscó desesperado y tan sólo pudo hallar un gol de atropellada de Aranda y un gol anulado a “Tito” Maretto que lo hubiese dejado con vida hasta la última bola porque el 3-0 a favor lo depositaba en la final de la Liguilla. No alcanzó. Después de haber sido puntero unas 20 fechas y haber perdido “el 1” en la fecha final de la Etapa Regular. No alcanzó.
Este equipo supo ser humilde y cabizbajo mientras estuvo como puntero solitario de la Liga. Supo ganar partidos y supo de glorias pero en esa misma gloria supo hacer la autocrítica correspondiente porque “no jugaba bien”. Quizás habría que hacer una diferencia grande entre jugar “bien” y “bonito”. Este equipo nunca jugó “bonito”, pero sí muchas veces jugó “bien”. Supo hacerse fuerte en defensa y a partir de allí supo construir grandes resultados. Con el tiempo se le fueron “cayendo soldados” entre expulsiones y lesionados y no pudo llegar bien a la etapa decisiva. Algunos arbitrajes también influyeron. Anoche volvió a ganar después de mucho tiempo aunque no le sirvió para mucho. Quizás sí para irse con la frente en alto.
Los jugadores desarman la reunión en el círculo central de la cancha y rompen filas rumbo al vestuario. Hay lágrimas en los ojos. Hay sabor a cartón mojado en sus paladares. Hay llantos desconsolados. Hay dirigentes consolando y palmeando espaldas. Todos entran al vestuario llorando. Los periodistas quieren hablar con los protagonistas pero no pueden interrumpir tanto llanto. Nunca antes les tocó ver algo así tan de cerca. La gente despide con aplausos tanto sacrificio y tanta entrega. “Hay derrotas que tienen más dignidad que algunas victorias”, diría Borges.

0 comentarios :

Por favor no insultar, se lo agradecemos...