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LES PASO EL “TRAPO”

“Es nuestro Messi”, decía un plateísta anoche en la cancha de Tiro, después del desborde con pase para que Ezequiel Reinaudo empiece a liquidar la historia.  

Ráfagas. Pinceladas. Estocadas. Eso es lo que tuvo Tiro anoche para quedarse con una valiosísima victoria ante Comercio de Santiago del Estero. En ese marco la velocidad de Nahuel Cainelli marcó diferencias. Al inicio del partido escribió su nombre en el marcador para empezar a abrir el camino en una jugada donde demostró su oportunismo. Parado como “9 de área” demostró que el entrenador no estaba equivocado en ponerlo allí desde el arranque. Justamente, frente a Comercio “pasó por caja” en el inicio del partido. 

Luego, con sus arranques veloces hizo ilusionar a los hinchas en cada ofensiva en el marco de un partido donde se tocaba por bajo y de vez en cuando se utilizaba el pelotazo pero las situaciones en los arcos no sobraban. Tiro trasladaba con pases cortos y por bajo hasta mitad de cancha pero le costaba hilvanar juego hacia arriba. Así y todo un par de toques rápidos de “Caine” habilitaron al “Brujo” Reinaudo y éste estuvo cerca de marcar. Fue toda una premonición.

En el segundo tiempo si bien Comercio no era superior había tenido una chance inmejorable para marcar y había estado muy cerca de igualar las acciones. Hubiese empezado a enredarse no sólo el partido sino también la serie. Parecía que el partido podía complicarse para “la Blanca”. Pero apareció “Trapito”.  Cainelli recibió de un lúcido Ballari para desbordar por derecha con un par de trancos largos y con una estocada ganarles a todos en velocidad y habilitar hacia atrás al “Brujo Ezequiel” para que Reinaudo haga un pase a la red. “Es nuestro Messi”, dijo un plateísta desgarbado sentado sobre los escalones de cemento mientras se frotaba las manos con un frío que calaba los huesos. Su rapidez genera el paralelo. Sus estocadas. Esas ráfagas que sentencian historias. 

Asunto liquidado. Ese gol fue un “gancho al hígado” del cual el rival santiagueño no pudo recuperarse porque inmediatamente después vendría el “puñetazo” que lo mandaría a la lona. Habilitación por la derecha para Ceresole para que el talentoso “lungo” haga una jugada “riquelmiana” y después de un doble enganche en el área deje juntando monedas a un defensor y ante la salida del arquero Cura se la pique de una manera increíble para deleite de todos. El arquero ni rezando dos Padrenuestros pudo evitar semejante definición.  

Más tarde llegaría un córner por izquierda bien cerrado que el arquero desde el primer palo rechazó hacia el medio. Cainelli no perdonó. De cabeza la mandó adentro. Gol oportunista, desborde para asistir a un compañero y un gol de cabeza como pruebas de su variedad de recursos. Jugó de “nueve de área” primero con “la once” en la espalda. Después, se paró de volante por derecha como “ocho tradicional” y por momentos –como en el desborde del segundo gol- llegó a disfrazarse de “wing”. Como si todo esto fuera poco terminó jugando de “doble cinco” en la recta final del partido con el reposicionamiento de piezas que gestionó Gerardo Acuña.

 Se nota que el entrenador confía y mucho en “Trapo”, como lo conocen los hinchas. Los mismos hinchas que lo tienen como gran referente. Los mismos hinchas que se ilusionan. Los mismos hinchas que sueñan y dan rienda suelta a sus pensamientos. Los mismos hinchas que tienen una palabra rondando a flor de labio pero que no se animan a pronunciar. Esa jugosa palabra que empieza con la letra “a” pero que nadie –por ahora- se anima a soltar. Por ahora, el perfil bajo y la calma predominan. Y en ese marco, ese “flaquito” llamado Nahuel Cainelli es el gran abanderado. 

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