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´´LA GENERACIÓN DORADA ES LA FAMILIA IDEAL PARA VIVIR´´


Leonardo Gutierrez que tuvo su partido despedida el último sábado dialogó con Super Deportivo Radio y analizó su brillante carrera como basquetbolista. Dueño de los récords de títulos (10 en cinco equipos diferentes), partidos jugados (1.097) y triples convertidos (2.260), es la marca registrada de la Liga Nacional. Entrevista a fondo con el campeón olímpico. ¡A disfrutarla!

¿Ya te cayo la “ficha”?
-La decisión de retirarme la venía masticando desde hace 2 años. Hacía tiempo que me venía preparando para esta decisión. Lo mismo ocurrió con la decisión de ser entrenador. A mitad de la última temporada me decidí por ser entrenador. Sé que es un rol totalmente distinto al de jugador, pero le voy a poner todo el empeño y ganas para hacerlo de la mejor manera posible.

Estas 23 temporadas como jugador en ¿Cuánto te ayudaron para formarte como persona?
-Te ayuda a forjar tu personalidad y tu ser. Te muestra un camino por el cual tienes que seguir. Después queda en cada uno que camino recorrer. Yo vengo de una familia muy humilde, de mucho trabajo y sacrificio y soy un convencido que para conseguir cosas y llegar a los objetivos que uno se propone tenes que sacrificarte y trabajar mucho, y yo lo hice toda mi vida. Por eso, yo entregaba la vida y me peleaba con todo el mundo por querer ganar. Yo trabajaba para eso, para ganar y para ayudar a mis compañeros a triunfar. Eso me fue forjando mi carácter y personalidad en mi vida.

¿Hasta dónde habías imaginado llegar como jugador? 
-Yo tuve mucha suerte de conseguir muchas cosas. Tuve la suerte de estar en los equipos indicados, de afianzarme con los entrenadores que estaba y escucharlos. Nunca imaginé tantas cosas de las que pude conseguir a lo largo de mi carrera, pero trabajé muchísimo para siempre conseguir algo y cuando conseguís algo después queres más y siempre era un incentivo conseguir algo más.

¿Cuánto tiene que ver la palabra “ganar” en un deportista profesional?
-Para mí “ganar” era mi motor, mi gasolina y mi todo. El deseo de ganar me empujaba a trabajar más y a prepararme cada vez más y estar cada día más concentrado, expectante y metido. El querer ganar fue todo lo que me impulsó a tratar de conseguir lo que después logre. Es el motor más grande que puede llegar a tener cualquier deportista.

¿Líder se nace o se hace? ¿Se transmite?
-Me di cuenta que podía ser líder en Ben Hur de Rafaela en el 2004, cuando volví de los Juegos Olímpicos. Julio Lamas me dio las herramientas para que sea el líder de ese equipo. Anteriormente venía siendo líder en otras cosas, hablaba poco, pero hacía. A la hora de intentar ser líder en un equipo tenés que trabajar igual o más que tus compañeros y demostrar el camino que querés que tus compañeros recorran. Yo hice eso toda mi carrera. Cuando era joven me ponía atrás de aquellos que lideraban en los diferentes equipos que estuve y los seguía a muerte y cuando tuve que ser líder trate mostrarle el camino para que se pongan detrás mío y ayudarlos a que sean mejores y que ellos me ayuden a ser mejor.

¿Qué hiciste con tu liderazgo cuando te tocó coincidir en la Selección con líderes como Ginobili, Scola y Nocioni?
-En ese momento y en esa selección con esos nombres no había un líder. El líder era el equipo. Todo el mundo tenía voz para decir lo que pensaba y marcar errores que podíamos tener como equipo. Nadie se molestaba, todos escuchaban y todos acataban lo que podía decir esa persona en ese momento. Trabajamos como una familia, nadie se peleaba y nadie se enojaba. Cada uno sabía que rol tenía en el equipo. Siempre había que estar preparado para escuchar y para hablar y entregarles  cosas al equipo para ser cada vez mejores. Gracias a Dios fue el secreto más grande que tuvo esa selección.

¿Cómo hiciste para que ese temperamento que tenes lo puedas canalizar de manera positiva?
-No me calentaba siempre jaja. Sabía cuál era el momento de enojarme y cuando no. Creo que es una virtud que tengo que me puedo enojar y a los dos minutos estoy tranquilo y te estoy hablando de buena forma y tratándote de explicar las cosas que te puedo decir cuando estaba enojado.  A mí me salía la forma más fuerte, después me tranquilizaba y se lo podía explicar con más tranquilidad. Es más tuve miles de agarrones, pero nunca pensé que podía jugarme en contra mi temperamento, porque lo sabía manejar y utilizar en diferentes momentos. Yo soy así, me crié de esta manera y el ser como soy me ayudó a conseguir muchas cosas. Nunca cambié, siempre fui yo en todos los clubes que estuve. Aunque no lo crean y parezca que no, yo soy buen compañero y siempre ayudé muchos a los jugadores muy jóvenes. Soy un cabrón, pero también soy un tipo sensible, por eso creo que muchos compañeros me han seguido a lo largo de mi carrera.

Rompes las reglas, algunos dicen que en el deporte se pierde más de lo que se gana, pero vos ganaste más de lo que perdiste.
Yo jugué 12 finales. Gane 10 y perdí 1, poneleé 2 cuando era juvenil en Olimpia. Puede ser que rompa esa regla, un entrenador conocido como Julio Lamas un día nos puso un cartel que decía “No hay excusas”. Soy de los que creo que para intentar ser ganador no tenes que tener excusas y entregar el alma a cada cosa que hagas. No hay dolores y excusas para nada. Estando bien, estando mal, jugando bien o mal, siempre traté de actuar de esa manera.

¿Cuánto disfrutaste de tu carrera? ¿Se disfruta en el día a día como jugador o ahora donde hay más tiempo para rebobinar lo vivido?
- Particularmente disfrute a lo largo de mi carrera siempre. Siempre tuve la suerte de estar en buenos equipos que te ayudan a disfrutar. Son momentos únicos. Es difícil cuando estas en plena competencia que te pongas a pensar lo que conseguiste o lo que sucedió con tal logro. Yo soy de analizar lo que hice enseguida y pasar de página y no ponerme a pensar en el pasado o lo conseguido. Por ejemplo, cuando conseguíamos un título, a los cinco o seis días ya estaba pensando en otro desafio y en tratar conquistar otro logro. Entonces, se arma una rueda muy viciosa, pero que a mí me gustaba muchísimo. Por ejemplo, ahora que podría relajarme y disfrutar todo lo que hice, comienzo mi etapa como entrenador y ya tengo en mi cabeza como quiero que jueguen mis equipos. No quería dejar pasar el tiempo, porque dejar pasar el tiempo es como perder terreno. No quería perder terreno en el básquet y quería seguir enganchado en el básquet y seguir aprendiendo. 

PIN PONG
Olimpia de Venado Tuerto: “Mi primer equipo”
Boca Juniors: “Un sueño hecho realidad”
Ben Hur de Rafaela “Una familia”
Atenas de Córdoba: “Otro sueño hecho realidad”
Rubén Magnano: “Un gran entrenador y un amigo”
Sergio Hernández: “Un grande del básquet argentino en lo que hace”
Julio Lamas: “ Fue un mentor para mi”
Ginóbili: “El mas grande de todos”
Scola: “Talento puro”
Nocioni: “Un hermano”
La Generación Dorada:“La familia ideal para vivir” 

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